Los principales retos nutricionales para los pacientes con disfagia incluyen dificultades para tragar alimentos y líquidos debido a problemas de deglución, lo que puede dar lugar a un riesgo de aspiración, desnutrición y deshidratación¹-³.
Las principales texturas adaptadas a los pacientes con disfagia son el néctar, la miel y el pudin para líquidos. Estas texturas están adaptadas para facilitar la deglución y reducir el riesgo de aspiración².
Los alimentos y líquidos espesados son beneficiosos para los pacientes con disfagia, ya que ayudan a reducir el riesgo de aspiración, facilitan la deglución y garantizan una alimentación segura y adecuada².