El uso de una dieta enteral en niños se recomienda cuando no pueden satisfacer sus necesidades nutricionales por vía oral debido a afecciones médicas que comprometen la ingesta de alimentos sólidos o líquidos¹.
Esto puede ocurrir en casos de desnutrición, dificultades de deglución, enfermedades crónicas, trastornos gastrointestinales, entre otras situaciones en las que la alimentación convencional no es suficiente para garantizar el correcto crecimiento y desarrollo del niño².
Para garantizar que la dieta enteral es adecuada para el desarrollo del niño, es esencial que sea prescrita y controlada por profesionales sanitarios especializados, como médicos pediatras y nutricionistas.
Evaluarán las necesidades nutricionales específicas de cada niño, teniendo en cuenta su edad, peso, estatura, afecciones médicas y objetivos terapéuticos, y a continuación prescribirán una dieta enteral adecuada en cuanto a composición de nutrientes, densidad calórica y volumen de ingesta³.
Cuando está indicada, una dieta enteral prolongada ofrece una serie de beneficios a los niños que no pueden alimentarse correctamente por vía oral. Una nutrición adecuada proporciona los nutrientes esenciales necesarios para un crecimiento y desarrollo sanos, ayuda a prevenir y tratar la desnutrición, refuerza el sistema inmunitario, mejora la cicatrización de heridas, favorece un aumento de peso adecuado, mantiene la integridad del tracto gastrointestinal y mejora la calidad de vida del niño⁴,⁵.